Estas Navidades, tengamos la fiesta en paz

Estas Navidades, tengamos la fiesta en paz

Mila Cahue

La llegada de las Navidades debería ser un momento feliz para todas las familias, pero, en ocasiones, las circunstancias no favorecen la comodidad y la alegría necesaria para pasar estas fiestas en paz.

A todos nos gustaría decir que nuestros encuentros navideños transcurren en armonía familiar, pero hay muchas personas que al oír la palabra “Navidad” solo piensan en momentos tensos y desagradables.

Por ello Mila Cahue, en su libro “Amor del Bueno. Cuando lo encuentres, cuídalo y disfrútalo” ofrece las claves para sobrellevar las fiestas de la mejor manera posible y tener “la fiesta en paz”.

navidades en familia

¿Relaciones tensas o con personas conflictivas?

En opinión de la psicóloga, en el caso de que estemos con personas conflictivas, relaciones tensas o situaciones familiares desagradables es preciso que no juguemos a ser optimistas e ingenuos, ya que lo más  probable es que la paz no la encontremos en esta situación. También es ingenuo pretender cambiar a los demás, ya que, según Cahue, “cada uno es como decide ser y lo que no se ha arreglado el resto del año difícilmente se va a solucionar cantando unos villancicos o tomando las uvas.”

Mantener actividades con nuestra pareja

Las Navidades son un buen momento para hacer alguna actividad a solas con nuestra pareja, como tomar un café o merendar, momentos en los que seamos capaces de identificar a esas personas o situaciones que suelen provocar desavenencias en nuestra relación. También es importante determinar entre ambos cuánto tiempo y cuánto dinero vamos a invertir en las fiestas. Habrá familiares con los que se pueda pasar todo el día y otros con los que una merienda sea suficiente. “Un par de horitas para repartir buenos deseos es definitivamente más eficaz que una jornada completa cargada de buenas intenciones pero en la que se acabe sustituyendo el mazapán por el paracetamol, el omeprazol o el lexatín”, considera Mila.

También es importante tener en cuenta que las fiestas no pueden transcurrir de la misma manera que cuando éramos personas sin compromisos y de menor edad. Si ya existe nuestro propio núcleo familiar, es posible que “papá y mamá” seamos nosotros y no nuestros padres.

Afortunadamente, existen muchos momentos de celebración: la cena de Nochebuena, la comida de Navidad, la cena de Nochevieja, la comida de Año nuevo y el día de Reyes. Si es posible, se pueden repartir entre las dos familias; a veces habrá que hacerlo en años alternativos, dejando momentos que sean exclusivamente para la pareja, al menos en los días no festivos. Es necesario para la relación que la pareja sienta que tiene momentos exclusivos para ella y que puede dedicarse en la intimidad todos esos bonitos detalles a los que invitan estos días.

Por supuesto, en algunos casos, habrá que ceder por ambas partes, pero la paz y la felicidad, en buena parte, dependen de cada uno: Tengamos la fiesta en paz.

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